domingo, 5 de noviembre de 2017

La defensa feroz
la hace alguien
que conoce tus verdades.
Las defiende, 
no las comparte.

Mira la bruma
de ojos distantes
ve el hilo
aún desgastado.

Cierra tus ojos
verás a alguien
no te es extraño

en esa alma
tú te reflejas
unes las partes
de los secretos.

Es cual un puzzle
de identidades
somos chispitas
tan dispersadas
y tan distantes
aún a lo lejos
nos divisamos
en un instante.

El gatiao viejo


Desencuentros

Después de tanto tiempo
de tantos desencuentros
aquí estamos
eso debe significar algo.

Observo la vida
como piezas de un puzzle
inacabado.
Las circunstancias
conspiran
para desencontrarnos
nos alejamos.

Me divierte
planear encuentros
por el placer de observar
la forma como
todo encaja y se desencaja
con fin concreto.

El Universo se manifiesta
y yo lo acepto
cómplice
sonriendo
pero, no puedo más
que estar en contra
intentar de nuevo
capricho eterno.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Entumecimiento


Ahora que llevamos el tiempo en la muñeca
que se escriben libros 
para competir en ventas
que se compra el amor de las telenovelas
estamos desnudos
sin abrigo sincero.

No descubrimos
no cultivamos
todo nos es dado
ofrecido ya acabado.

Ahora que se esnifan los sueños
que no hay lugar para el artesano
porque, después 
de ensuciarnos tanto las patas
nos llega hasta el alma
entonces, buscamos algo real
pero es demasiado tarde
el mundo está embarrado
y junto a él va tu alma.

Recuerdas que creías
que buscabas
veías Magia.
Ahora
está escondida
o no existe
la gente está presa
de sus propias convicciones
de sus propios ideales
se mueven en su zona de confort
¿puedes culparlos?
Puede que sea 
el único medio
de sobrevivir a tanta racionalidad
inventada.

Pero se esconden y se aíslan
se endurecen
no queda espacio para el riesgo
para el abrazo sincero
el miedo es un cajón de muerto
con rebordes esmeradamente
elaborados.

jueves, 26 de octubre de 2017

Oriah // Mountain Dreamer (La invitación)

"No me interesa saber
cómo te ganas la vida.
Quiero saber
lo que ansías,
y si te atreves a soñar
con lo que tu corazón anhela.

No me interesa
que edad tienes.
Quiero saber
si te arriesgarías
a parecer un tonto
por amor,
por tus sueños,
por la aventura de estar vivo.

No me interesa
qué planetas están
en cuadratura con tu luna.
Quiero saber
si has tocado
el centro de tu propia tristeza.
si las traiciones de la vida te han abierto,
o si te has marchitado y cerrado
por el miedo a más dolor.

Quiero saber
si puedes sentarte con el dolor,
el mío o el tuyo,
sin intentar ocultarlo,
o desvanecerlo
o remediarlo.

Quiero saber
si puedes experimentar con plenitud la alegría,
la mía o la tuya,
si puedes bailar con la locura
y permitir que el éxtasis te llene
hasta la punta de los dedos de las manos y los pies
sin que tu prudencia
nos advierta
que tengamos cuidadosos,
que seamos realistas,
o que recordemos las limitaciones
de los seres humanos.

No me interesa
si lo que me cuentas
es cierto.
Quiero saber si puedes
decepcionar a otros
para serte fiel a ti mismo,
Si puedes soportar
la acusación de traición
y no traicionar a tu alma.
Si puedes ser fiel,
y por lo tanto digno de confianza.
Quiero saber si puedes ver la belleza,
aún cuando no sea bella
todos los días.
Y si puedes nutrir tu vida
de su presencia.

Quiero saber
si puedes vivir con el fracaso,
el tuyo o el mío,
y no obstante pararte a la orilla del lago
y gritarle a la luna
“¡Sí!”

No me interesa
saber dónde vives
ni cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte
después de una noche de aflicción y desesperación,
cansado y magullado hasta los huesos,
y hacer lo que sea necesario por los niños.

No me interesa
saber a quién conoces
o cómo llegaste hasta aquí.
Quiero saber si te quedarás
en el centro del fuego
conmigo
sin rehuir.

No me interesa
dónde ni qué ni con quién
has estudiado.
Quiero saber qué es lo que te sostiene,
desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber
si puedes estar solo
contigo mismo,
y si verdaderamente aprecias
la compañía que tienes
en los momentos vacíos".

miércoles, 25 de octubre de 2017

"(...) -Cuando vuelvas a la Gran Madre Tierra -dijo al caballo muerto- dale las gracias -metió la mano en su bolsa y acarició la figurilla de piedra que representaba la Madre, en un gesto inconsciente. "Zelandoni tiene razón", pensó. "Si los hijos de la Tierra llegan a olvidar quién les da el sustento, podemos despertar algún día para descubrir que no tenemos hogar".

"Mirar a los caballos al despertarse por la mañana se había convertido ya en un hábito, aunque sólo llevaba allí unos pocos días. Eso contribuía a hacer su existencia solitaria un poco más soportable, porque pensaba que estaba compartiendo el valle con otras criaturas vivientes".

Jean M. Auel.
"Los hijos de la Tierra. El valle de los caballos"

lunes, 23 de octubre de 2017

Indiferencia


Él dice la idiotez sucesiva
seguro que deslumbra
a un público inepto
escucha la música de moda
se arrebuja en un contexto
de perros hambrientos
de aquello que no sacia
de la comida
que no es alimento.

Me asqueo a mí misma
observando por lo bajo
soy partícipe del circo
un mono más que aplaude
sin saber aun que lo hago.

Entonces ¿por qué no cambio?
Me recuerdo a mí misma:
donde miro, es todo lo que veo
y respiro de nuevo
calo el cigarro
en sepulcral silencio
aplaudo al titiritero
y me cree (hasta yo me creo)
eso marca el descenso
un pedaño más
y sonriendo.

Deteso
la persona en quien me convierto
cuando lo tengo cerca
me asusta pensar
que puede ser quien soy de veras.

Zambullirse
ahogar la cabeza
ayuda mucho
este baño de sordera
pero todo tiene un precio
perderse a uno mismo
pareciera ser excesivo
para lo poco que queda.

Incluso las tragedias
vestidas de letras
suenan hermosas
eso aun no consuela.