lunes, 30 de abril de 2018

La lluvia sirve,
para correr entre ella,
para mojarnos
y rodeados de rocío;
entre calados besos,
reír abrazados.

Dentro de un paraguas
la lluvia, nutre quimeras,
promesas y sueños;
envueltos, sitiados,
entre querellas de luz y de truenos.

A los desolados
también les sirve la lluvia...
para comparar su tristeza.

Gabriel Capó Vidal

Cartel

Ahora que me engulle la sordera
que elevo gritos 
que suenan suave

ahora
que no respaldo dignamente lo que digo
retengo un momento
ese tiempo fuera del tiempo
intentando un rescate
de nada para nadie.

Miro de nuevo al desierto 
sin miedo
salto, me zambullo
en el caos del momento

y, aunque no sé bailar
me muevo al son del torbellino siniestro.

Todo encaja más que perfecto
los pasos crean
melodía entre versos.

Pero no me convencen

las arpas dulzonas
los amores rosados

y llega el cartel escrito para nadie
un par de pasos antes 
del abismo aberrante.

Podría ser peor.
Podríamos ser uno
y más nadie.


sábado, 24 de marzo de 2018

Me niego a empañar lo que he sentido
retomando vapuleos y cuestiones
que a fin de cuentas no siento ni comprendo.

Por suerte la mierda no me ensucia
por suerte estoy encima del silencio
prefiero la humildad de quien confía
demasiado antes de tiempo.

Yo no ensucio lo que amé ni lo lastimo
cada cosa cae por propio peso
y vuelve a quién esgrimió los desafíos.

Yo espero
solitaria y aburrida
yo espero 
solitaria y en silencio
todo fue como debía ser
todo fue como supuse en algún momento.
Conozco a alguien que también lee los vientos
siente 
profundamente
el grito desgarrado de la Tierra
no intenta mejorar lo que está perdido
pero vive con su ejemplo de borrachera

de alegría y sentimientos desmedidos
al margen del mundo
al costado de los vivos
y de toda su quimera
de su despersonalización y ausencia
de su olvido e indecencia.

En otros mundos, los fantasmas,
vivimos lejos del cementerio
la tarea de estar vivos lleva esfuerzo
poco a poco, hemos ido aprendiendo.
Espalda con espalda, defendemos,
lo que aún vale la pena.

Después de tanto
sé ser cómplice de su sombra
picaresca y redimida.

Cuando los sueños son de castillos y peleas
confirmo que era él y toda la existencia
adquiere sarcástico sentido
así
el eco aburrido de su ausencia
duele menos.

Volverán las brujas 
a sobrevolar el techo
de un infierno eterno
del cual nos alejamos
nos detestamos un poco
después, volvemos.