viernes 30 de enero de 2009

El Águila y el Cuervo

Él no puede salvarme,
yo tengo en manos la Katara,
y toda lucha impica un sacrificio,
de mi carga seré emancipada
si sigo el vuelo del Águila.

Sabía
que un nexo antiguo existía;
extendía
los brazos hacia el abismo
de pasadas vidas
en un paralelismo neurótico
de romántica osadía.

Ave sol, dicen que eres,
yo el miedo al fin de los días;
espiritual, lúcido y lleno de valentía,
en tu vuelo se te admira.

La muerte a mí me precede,
y no otorgo garantías,
puedo caminar por submundos
a plena luz del día.

Opuesto complementario,
amigo del combate y de la alquimia,
ancestrales voces nos reunieron
por la promesa de aquel día.

Vampiros con alma, somos,
humanos sin cobardía;
ángeles de alas negras,
y reales profecías;

No obstante, al fin de los días,
guerreros compañeros somos
y no perderemos la partida,
ni nos retiraremos en huída.

Costará el alma y la vida,
pero desde hace mucho
ambas fueron ofrecidas a ese día.






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ÁGUILA:
"Símbolo de la altura, del espíritu identificado con el sol, y del principio espiritual. El águila es ave cuya vida trascurre a pleno sol, por lo que se considera como escencialmente luminosa y participa de los elementod aire y fuego. Como se identifica con el sol y la idea de la actividad masculina, fecundante de la naturaleza materna, el águila siboliza también al padre. Se caracteriza, también, por su vuelo intrépido, su rapidez y familiaridad con el trueno y el fuego. Posee, pues, el ritmo de la nobleza heroica. Desde el extremos oriente hasta el norte de Europa, el águila es el animal asociado a los dioses del poder y de la guerra (...)".

CUERVO:
"Por su color negro, asociado a las ideas de principio (noche materna, tinieblas primigenias, tierra fecundante). Por su carácter aéreo, asociado al cielo, al poder creador y demiúrgico, a las fuerzas espirituales. Por su vuelo, mensajero. Para los pieles rojas norteamericanos, es el gran civilizador y creador del mundo visible. Entre los celtas y germanos, así como tambien en Siberia, surge con un sentido similar. En las culturas clásicas, pierde esta gigantesca valoración pero conserva ciertos poderes místicos, atribuyéndole un instinto especial para predecir el futuro. En el simbolismo cristiano, es alegoría de soledad. En la alquimia, simboliza a la nigredo (...)".





domingo 25 de enero de 2009

Descolorida dualidad

Te engalanas de sorpresa
y te escondes de la integridad;
no olvides
que mi presencia aún está,
y conozco tu verdad.
Siempre
alegas "dualidad"
cuando tus poemas
te piden explicar.
Hipócrita tu gris verdad
e hipócrita los que beben
de tu karma existencial
(ellos, también conocen la verdad).
La única dualidad que yo he visto,
es la del hombre que escribía tras tu puño,
pero no puedes al engaño retornar,
luego de que por víctima, te has hecho pasar.
Nadie
te conoce como quien fue tu dualidad,
él, cruel y todo, predijo tu posterior plan
(y las circunstancias, en las que proximamante,
habrías de retornar).
¿No te avergüenza
querer recuperar
lo que se ganó alguien más?
Si acaso importara menos
tu imperiosa necesidad
de la atención llamar,
emergerías como una tú
que fuese algo real.
Pero
no quieres anonimato,
tú necesitas que te alaben ¿no es verdad?
Debemos reconocerlo,
pues es harto real,
la muerte de tu magia
acabó con tu claridad;
cuando
sola debiste poemar
no lograste recrear
sino las tres únicas ideas
sobre las cuales sueles versar,
con el resto,
ambas lo sabemos,
contribuía alguien más.
Es horrendo comprobar,
que no te corrspondía a tí
ni la lírica calidad.

El efecto Jacob von Gunten

"(...) Aquí se apernde muy poco, falta personal docente, y nonotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada, es decir que el día de mañana seremos todos gente muy modesta y subordinada. La enseñanza que nos imparten consiste básicamente en inculcarnos paciencia y obediencia, dos cualidades que prometen acaso o ningún éxito. Éxitos interiores, eso sí. Pero ¿qué ventaja se obtiene de ellos? ¿A quién dan de comer las conquistas interiores? [...] Nosotros, los alumnos internos, tenemos en verdad muy poco que hacer, casi no nos dan tareas. Aprendemos de memoria el reglamento que rige aquí dentro. [...] Sólo hay un curso único que se repite constantemente: ¿Cómo debe comportarse un muchacho?"

Jakob von Gunten, protagonista de la novela de Robert Walsen

"(El síndrome Jakob von Guten es ese efecto de anomia que llega a invadir a los chicos que pasan parte de su vida en instituciones que se dicen reeducadoras. Es precisamente el empeño disciplinario y reeducador el que borra la posibilidad de educar, la posibilidad de que algo pase, de que algo cambie (...)"
José García Molina.

viernes 23 de enero de 2009

Arte Callejero.
















jueves 22 de enero de 2009

Moneda

No me quieras convencer con tus pretextos,
estas arcas están llenas de mentiras
e insultas mi inteligencia si pretendes
subestimar constantemente mi osadía.

¿No creerás de veras que me interesas,
por la piel de cordero que alimentas?
El sarcasmo que es tu odio compañero
es la cara opuesta pero compartida de mi moneda.

Porque somos una mierda compartida,
no se siente enjuicida mi huída;
hasta donde yo recuerdo tú solías,
emplear esta estrategia ante el tedio de la rutina.

¿Por qué te empeñas en esa caballerosidad cuando sabes,
que la dama que no soy murió antes de tiempo,
en aquellos arroyos de mentiras?

Cesa ya de querer emanciparme
de este monstruo en el que hoy te has convertido;
no te temo más de lo que le temería
a esa masa que rebosa hipocresía.

Deja ya de jugar al hombre recto
y salgamos a divertir
a la urbe que entre moral y seria no nos comprende,
fingiendo que es real su juego absurdo.

¿Por qué renunciar a ser payaso,
si no te pediría más que nadie;
pero -recuerda- ante la hipocresía,
ni siquiera tus letras ya te salen.

Jamás pediría que me procuraras,
no me tengo en tal alto rango de amante,
deja de imaginarme débil en tu mente,
no me conformaría con esas tus mentiras, las de siempre.

Quiero todo lo que eres y hayas sido;
quiero el dolor y la osadía;
la mediocridad y tu huída,
la ira, la soberbia y la honesta confesión de tus mentiras.

Pero si no puedes obsequiarme tus miradas
y persistes en ese engaño cotidiano,
aprovecha tus otros blancos más cercanos
y dejame en ese recuerdo incluso arcano,
de las cosas que por segundos efímeros nos gustaron

viernes 16 de enero de 2009

Consentido encierro


Sereno
es el mar del desconocimiento,
de la ignorancia que es mi despecho,
y mi odio perpetuo.

¿Por qué buscas significado
en mis absurdas letras?
Siempre
he dicho y diré lo que deseo.
No vacilo,
pero hoy tampoco vuelo.
Carezco
de algo digno,
salvo este maldito encierro,
esta ignominiosa decadencia individual,
y este descreimiento.

Cesa ya
de pasarle llave a este cuervo;
el no se apasiona por el carcelero;

no permanecerá atado,
se ata cuando quiere,
pero eso solo es un espejismo de momento.

jueves 15 de enero de 2009




Querido D.
debajo de este eucaliptus repto, aguardando el automóvil que viene a levantarnos y devolvernos a la rutina. Extrañamente, ya deseo volver al robot diario.
Mi madre pulula alrededor -quejándose- y hablando sola (ya sabes cuánto la impacienta verme serena ante sus quejas). A estas alturas aprendí a escuchar sin oír, o a escuchar lo que quiero. En estos estados (que suceden a menudo si pasamos demasiadas horas juntas) evoco aquél episodio de Los Simpsons, en el cual Homero a fuerza de tanta queja -justificada- contra sí mismo, no halla mejor modo de defensa que eludir la realidad concentrándose en su cabeza y en su imaginación. Crea esta película absurda y sin sentido ¿recuerdas? esa que habla de nimiedades pero lo obliga a pensar en ello y des-oye el exterior.
Me gusta Homero, ya lo sabes. Es simple y de corazón grande, y jamás, jamás piensa antes de actuar. El no pensar es útil en estos días, tanto como efectivo es el eludirse de sí mismo.
Pienso ahora que jamás podré ser como él. Altanera es mi nombre y soberbia mi apellido. Escucho las quejas y las consiento; luego las guardo en ese rincón lóbrego y tan mío de las razones por las cuales me suicidaré un día.

Ya no te siento, D. A veces he pensado que me abandonaste, y, nada duele más que eso. Me he soportado hasta aquí por tí
Acá todo se derrumbó, todo está peor. Incluso los tiempos conspiraron para obligarme a vivir sin mi dependencia a los psicofármacos y tener que recordarme viva. Lo odio, quiero volver a aquél estado de letargo y de espera por la muerte inconsciente. ¿Sabes? Vuelvo a sentir de nuevo el dolor ajeno y ya sabes que casi no sobreviví a ello la última vez que no disparé y me escondí; es insoportable, quiero encerrarme para siempre.
La vida puede ser harto diferente para quienes ya se encuentran entre los espectros, y las cosas importantes pasan a ser otras, ya lo sabes tú muy bien. Ahora mismo miro ese automóvil estupendo y la ostentación material de quien lo pilotea y no lo envidio. Solo logro pensar: Cuántos comerían si vendiese eso... ¿Te das cuenta cuán enferma vuelvo a estar? Solo un muerto o un espectro dejaría de sentir ambición.
¿Recuerdas el último hombre que quiso seducirme en base a su muy amasada cantidad de dinero y las cosas que el mismo puede comprar? Pobre él...y pobre yo... Los dos acabamos destruidos en diferentes maneras. Incluso diría que parecía interesante hasta que decidió que era más interesante hablar de lo que tenía que de lo que pensaba. Y, claro, yo muy discriminativa usé lo peor de mí para lastimarlo. Claro que lo nuestro fue recíproco. Quizás algo aprendimos, D. Yo aprendí a callarme esas cosas y a ser menos cruel con quien no se lo merece. A todos nos gusta la ignorancia que no lastima.
Ý, auqnue, como dijo Sabina, me tomó "dicinueve días y quinientas noches" dejar de pensar en "lo que pudo haber sido", me tomó mucho más tiempo olvidar esa sonrisa... Supongo que mi enojo fue mayor porque fuí contra las reglas: Regla Nº 5: jamás desoir a la primera impresión. Pero aquella sonrisa, D...a esa era imposible negarle una oportunidad de mi error. Acabamos sabiendo lo que ya sabíamos: él necesita una muñeca con buen carácter y yo a un hombre que no tena la maldita manía de querer mantenerme. Aunque el peligro y el misterio era su mejor arma de seducción, se empeñaba en esa cosa de la protección material.

Nos entendimos por mucho tiempo. Pero, es irónico, nos netendíamos más cuando adivinñabamos más uno del otro que cuando creímos que sería posible el conocernos. Nuestros egos eran mayores que el mutuo cariño y respeto. No queríamos conocer al otro, queríamos ser conocidos. ¡Cuán ridículo...y cuán ambiguo! Somos vivos reflejos del capricho de aquél que no ha debido luchar mucho por nada, ¿entiendes? somos demasiado parecidos. Amistad, eso debió unirnos.

¡Cuánto tiempo ha pasado desde entonces, D! Hoy ya ni lo intento, hoy ya no creo. Mi cuota de esperanza la gasté en tu invisible regazo cada día y medio cuando aún sabía cómo funcionaba esto del llanto. Hoy ya no lloro. Me lo guardo con la esperanza de que esta angustia que vengo guardando me haga explotar el corazón un día no tan lejano.

Tengo miedo a cómo se sentirá eso de morir. He sentido el vivo pánico a modo de adelanto pero...no se acerca a lo nefasto del momento, puedo olerlo. Y ni siquiera te tengo ya a tí, no te siento, no te veo.
Ya no puedo conmigo; cada día me pregunto quién fue tan cruel como para dejarme vivir. ¿Recobraré el entusismo por el que me caractericé en otros tiempos? Era sincera entonces, pero aún hoy no lo entiendo. ¿En qué momento perdí la fe en esta vida y adquirí este miedo perpetuo hacia la misma? Resulta amenazante despertar cada día.

El tiempo no ha transcurrido. Sigo siendo aquella nena caprichosa y absurda que se quejaba de todo y adoraba sacar de quicio a cualquiera que quisiera imponérsele. Entonces, intransigente, apelaba a esa crueldad inherente a su ser y clavaba el hierro en el sitio que parecía tener la herida más abierta. Luego, como todo se paga, recibía el justo castigo.
Si te lo preguntas, la respuesta es no; aún no demuestro mi herida abierta, nadie sabrá jamás el momento peor. Persisto, como antes, en apretar fuertemente los labios, contando hasta diez una vez y otra hasta que logro poner la mente en blanco y olvidar -momentáneamente- la causa de lo que me lastimó; eludo las masas y me encierro conmigo misma para odiarme un poco más. Pero ya no tengo tu regazo, querido D. Desde que solo tu ausencia me queda, las lágrimas han decretado paro hasta tu regreso. Y yo, tu lo sabes, no puedo morir sin tí. Dijiste que me mirarías fijamente hasta el último temblor del cuerpo, hasta que -con desesperación- no logre ya inhalar. Sé que no es un pedido fácil, pero ambos sabemos que este es solo mi cuerpo. No debemos aferrarnos ni mirarlo, salvo nuestros ojos que dirán lo necesario. Aún sabiendo eso, temo el desprendimiento, soy cobarde, lo he sido siempre y solo tu lo entiendes. Solo tu sabes cuánto temo dejar este cuerpo que ya considero como mío; tanto miedo le tengo, tanto, que desearía adelantar el proceso para detener la espera.

Entonces ¿qué puede importarme a mí el auto último modelo; la casa con muchos pisos y esa ropa tan de marca? ¿Cómo podría creer en esos cumplidos que se empeñan en hacerme cuando me conozco y sé que no los merezco? ¿Cómo puedo creer en el amor si tú estás tan lejos?
Mi príncipe murió con el último cuento de hadas que leí de pequeña, aunque me empeñé en retenerlo.

Hoy soy, nuevamente, capitalista del silencio.

jueves 8 de enero de 2009

Caprichos


Su soberbia
es odiosa
y es parte de lo que yo soy.
Quiero
borrar su paciencia
y esa sonrisa que adivino
tras el monitor.

Lo odio
porque más me odio yo,
porque
verle es una condena espiritual,
es tener que reconocer
que mi paciencia es virtual,
que mi carácter es imposible
de soportar
incluso para un Dios.

Quiero
silencio y enajenación.
que se callen los fantasmas
y vuelva la religión.
¿No echas de menos
los días en los que no era yo?

viernes 2 de enero de 2009

Bandos y locura.

Débiles
guerreros de la mente,
esclavos del subconsciente,
mientras
exista una neurona activa, la osadía,
de creerse liberada, persisitiría,
si el cerrojo del encierro
no fuese piel y hueso.

La racionalidad logra abrir,
las batallas por liberar
-que hoy son mínimas-
pero importancia adquerirán
en virtud de la paz del alma.

Despotismo
sin ilustrar es el mío,
pero lucharé hasta el final.

La espada
en su funda adivina
que el brebaje se está por derramar,
el caldero ya no lo soportará.

Debemos
tomar bando y defender
los pocos bastiones
que queden de libertad.
Locura.
nuestro aliado principal;
los ejércitos
a la causa se unirán
de la lucha del Bien y del Mal
¿sabes en que bando lucharás?

(Do you really know what side you are?)

Creo,
quiero creer que estoy creyendo;
demonios disfrazados de Mesías
y Ángeles
que juegan con humanos el ajedrez de la vida.

¿En consiguiente
qué habrán de polemizar?
¿Un Cristo participando
de una orgía de maldad?
¿Un profeta demente?
¿O la morbosidad clerical?

Inmundos,
incrédulos e irreverentes
hemos sido los coherentes,
no merecemos la osadía
del profeta sacrificado
ni el conjuro del valiente.

(Subconsciente
emancipación de la melancolía
para poder participar ).

Queda sólo una oportunidad...

Por vez tercera
grita
la santísima trinidad.
La despedida
exige
un cambio en esta vida.
Hoy no habrá toleracia:
mueres a punta de espada
o te mata tu cobardía.

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