jueves 13 de noviembre de 2008

Quema de Brujas


Quedaba
la hoguera armada,
el caldero que antes
vestía de oro y plata
transmutando metales en oro,
y exterioridad en Nada.

El muro de fusilamiento
se siente extrañamente meditabundo,
ajeno
a toda la rabia del mundo.

La bala
presiente la postrera batalla,
ansiosa busca el blanco
que merezca el último impacto.

¿Valió la pena, Sensei,
que los jinetes del Apocalipsis pelearan?
¿Quién les devolverá
su ingenuidad robada?

Hay un Dios omnipotente,
y absurdamente empeñado
en ironizar a un Apolo
que tira flechas entre bala y bala.

El titiritero del Rey,
cómodamente miraba,
la novela de las seis
y aburrido se quejaba:
"no quedan guerreros de ley,
sólo quedan las alas y los mercenarios".

Merecemos en encierro
y toda la repugnancia;
caminemos, sin honra hacia esa hoguera,
mis negras Brujas amadas,
no hay Aquellare más bello
que en el que a todas nos quemaban,
me dijo el Guerrero Viejo
que había perdido
todas las batallas.

No habrá Viejo Mago,
ni Dragón ni Águila
que cambie la estirilad
de nuestras inmundas alas.

Hipocresía



La blanca tez de la hipocresía
se imbrica en el imagianario humano.
Miente
y cree necesitar
de belleza externa para consagrar
la admiración humana.

¿No es eso ignorancia?
Y yo
que la creía tan sabia
sufro, no por la mentira,
sino porque esa hipocresía
demuestra la superficialidad
que tiene potestad en su vida.

Engaña
y le divierte
las colecciones de ajedrez,
algunos Alfiles, alguno Rey...

Dama hermosa,
como todo ángel
hay que caer rendido a sus pies,
pero el ángel de maldad se contagia
cuando se cree más que el creador.

Irónico es
saber que no neceitaba el engañar,
la belleza que posee
trasciende su vanidad.

Lo supe siempre, amiga mía,
desde el maldito primer día,
...pero aguardé.
¿Cuántas veces
a confiar la insté?

No ha de temer,
el tema está muerto para mi interés,
desde que descubrí
que lo falso no era lo exterior
sino el jardines de flores marchitas
que plantó el tierra infértil en su interior.

Repulsiva
la magia sin sustento,
de la dama de los lamentos.
Intrascendente es el cuerpo
del deseo saturado
de emancipados cuerpos.

La pasión inconexa
no le pertenece a lo terreno,
sino al ser activo
que duerme ahí dentro.

Con ésto
determino tu encierro y mi destierro.

viernes 7 de noviembre de 2008

Aparicio

"...la bala que te pegó, a todos nos mató algo..."


"Chiquito" galopaba
inevitable era
que su fuerza emanara.

Y yo,
que no soy partidaria
de colorada ni blanca,
quedo desolada
cada vez que siento la bala
que al general derribara.

"Ignorancia caudillezca"
la modernidad rezaba,
pero esa valentía
y entrega necesaria
no la encontramos
en el ciudadano pasivo,
ni en el político entrajado.

Esos hombres que a mano
de palos o espadas,
defendían valores y patria,
próspera o derrumbada,
defendida era, hasta con las entrañas
que bañaba campos de batalla.

Se unieron al gauchaje
para preservar la legada
tierra de amores y magia.

Hoy nada queda de aquella entrega
nada queda de indios y caudillos,
y aunque la modernidad como necesaria se instauraba
"el alma del gauchaje
se ha quedado en Masoller"

Archivo del blog