Tropecé con la mentira
y caí en el pantano, Diosa Tripe,
pero salí fortalecida.
Quizás sea una epidemia
la falta de valentía,
o el dibujo bicolor
-absurdo-
de esta hipocresía.
Juego
con el morbo de su herida,
le doy vueltas
cuatro veces tres, a su huída,
me echo en el sillón
simulo estar herida;
salto
al abismo del colchón
y acepto la enseñanza de la línea.
Conjetura y desilusión
pensaría la Clérigo
que un día me aconsejo,
pero
la Maga sabe de perdón,
sabe de tedio, sabe de pasión.
Me gusta darle vueltas
al demonio de esta unión,
verlos correr muy lento
rumbo a la decepción.
No me pinté de colores
y, aún así, me divirtió.
Soy cruel y no lamento


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