miércoles 17 de junio de 2009

Horca y obligación



Si me quito
la horca de la vida
podré respirar de la rutina,
versos hediondos de cinismo
pero excentos
de la maldición de esta estadía.
Y, lo entiendo,
gusto
de pasar deseapercibida
contradiciendo este ego dominante
que a veces necesito,
para sentir que sigo viva.

Arranco
de raíz la savia roja,
la pasivida de cementerio
idiotamente urdida.
Me gusta -yo lo sé-la controversia
el drama y la despedida,
pero el diablo -morboso siempre-
susurra a mi alma herida.

No es herida, replico yo
día tras día,
es tedio, tedio puro,
y exceso de cobardía.

Quisiera ser alma veloz
de la flor fugaz, de la mirada herida.
Mariposa errante
que trasgreda normas
en defensa de la vida.
Pero no puedo, y aquí me quedo
llorando y aburrida,
esperando al Mago, al príncipe siniestro
que me demuestre que aún queda
...alguna alternativa.

Dime que puedes salvarme Dios de la nada,
Dios de la cobardía,
que existe mercenario que
puede detener mi partida.
Demuéstrarme, que -aunque respiro-,
si no me arriesgo no aprendo
y permanezco pasiva.

¿Me secuestrará, Sensei, del abandono,
de la falta de osadía?

Ni poeta soy, ni mujer de un día,
no dura una noche mi amor feroz
ni la sexualidad crea vida.
Solamente soy yo
y un yo
que no entiende de obligación
y no entiende de la vida.
Internenme,
por favor,
con la mirada perdida,
que deje de creer en Dios,
que deje de creer
que el amor puede trascender la vida.

1 comentarios:

Carlos López Dzur dijo...

Hola Tati-Maika:

Esta frase:

«gusto de pasar deseapercibida
contradiciendo este ego dominante»

me recordó / lo asocié / a poemas del modernista mexicano, Enrique González Martínez / cuando juzgaba al ego dominante de su tiempo, que eran un Ego social, positivista, vanidoso, engreído de fe en «el Progreso», mientras se descuidaba toda la interioridad; en esa etapa, ya que él estaba en contradicción con tal ego, descubre o experimenta con el búho, con la vida en la nocturnidad, en la Apacible Locura, de lo interior... A Enrique le he dedicado muchos poemas, según voy, descubriendo la intensidad extraña de su poesía, la GRUTA donde se mete y descubre nuevos sentidos. Recuerdo cuando decía, que siempre algo va sonriendo a nuestro lado, algo muy profundo que hay que saberlo mirar en la noche, cuando mejor ven los búhuos / que es otro tipo y figura de tu cuervo. El ideal es: «mirar que iba la vida sonriendo a mi lado».

«¡Oh mi divina gruta de goces interiores / en que la vida adquiere intensidad extraña!»,

un abrazo, te dejo con Enrique, que es uno de mis ángeles.

carlos

Ver: La calandria y el buho

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