Nace
desde mi encarnada uña
una nada que vigila
al aburridísimo tic tac indiferente
del karma que me determina.
Se cuela
-lentamente-
por ese costado
con rimel corrido
de mi pestaña doblada
el ego y la vanidad
¡malditos!
se sienten como en casa
y acomodan el ajuar.
Tiritan(de miedosos)
los dientes
del cierre de mi ombligo,
maternidad perdida
y un respiro adolorido
-"volveremos a ser niños"-
susurra el sensei dormido.
Está viejo mi maestro
viejo y adolorido.
Las pupilas de sus codos
escupen la flema corta
de nuestro infertil partido.
Las gotas en contra han ido
-inversamente ha llovido-
Aterciopelado
el impúdico pudor de la garganta.
La perra
se ha convertido en diabla
y se reproduce
el demonio en mis entrañas.
Hechicera muerta
por inanición de magia.
Amazona amedrantada
expulsada por mezclar mitologías
en el sagrado Valhala,
irónico el castigo:
la carga de ser humana.
Disculpe, sensei
,ambos hemos fallado
en el samsara nos volveremos a ver
viejo hombre desgastado
y una hechicera pintada
con acuarelas al agua
que se diluyen por escasa.
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